Rincones, cafeterías, mercados y plazas maravillosas

Conoce Palermo como un siciliano más

C

uando pienso en Palermo, pienso en casa. Porque al tener familia ahí, he pasado bastante tiempo por sus calles, mercados y plazas maravillosas. ¡Solo me falta tener ahí otra Vespa para cuando vaya!

Palermo, capital de Sicilia, es una joya cubierta del polvo de la historia, de restos de terremotos, de patrimonio artístico y arquitectónico, y de antiguos crímenes de la mafia.

 
Pero esto no explica la totalidad de la realidad palermitana, ya que si vienes a Palermo, descubrirás una asombrosa ciudad, repleta de piedras con historia, arte de varios tipos en cada calle que pasas, gente sencilla pero maravillosa que al poco tiempo se han hecho tus amigos sin darte cuenta. Y sobre todo un estilo de vida muy sano y alegre. En Palermo es muy fácil sentirte como en casa.
Los itinerarios se pueden plantear por épocas, estilos, o simplemente por proximidad geográfica. Como casi siempre, lo más interesante será callejear y descubrir Palermo a través de las sorpresas que depara cada esquina. Puedes hacerlo andando, o alquilar una moto y recorrer la ciudad como una auténtica italiana (o si eres una suertuda hacerte un amigo con moto ¡y que te pasee en ella!).

Hay varias calles peatonales, como Via Maqueda, pero si eres avispada siempre puedes ir por las calles laterales y llegar a cualquier lado. Lo cierto es que están peatonizando muchas calles para el turismo, que cada vez hay más. Pero el numero de motoristas y tráfico en general no desciende.

Una cosa curiosa es que al igual que en Nápoles por ejemplo es una ciudad italiana conocida por estar plagada de Vespas, en Palermo hay un mix muy aleatorio de motos. Desde Vespas, Harleys, Café Racers y motocicletas. Y la verdad es que representa muy bien a la ciudad; de gente muy variopinta pero todos paisanos.

Una de mis plazas favoritas es la Plaza Pretoria, a la cual puedes llegar fácilmente en moto desde la Via Vittorio Emanuele, muy cerca de Quattro Canti; una intersección donde verás cuatro fachadas cóncavas de edificios del XVIII que articulan en tres órdenes de estatuas de los cuatro estaciones.

Si te entra hambre, ahí al lado tienes un restaurante casero y local que por 4 euros te dan el mejor plato de pasta del mundo. Se llama Caffè del Kassaro, y está en la misma Via Vittorio Emanuele, 390.

La plaza de noche está iluminada y tiene mucho ambiente juvenil. Una historia graciosa a saber de esta plaza que alberga una de las mayores fuentes de Palermo, es que en la misma plaza, había un convento cuyas monjas se escandalizaron al ver la fuente con las estatuas desnudas. Tal escándalo fue que acabaron cerrando el convento y ahora está en ruinas y desocupado.

Al otro lado de Vittorio Emanuelle, hallaremos entre callejuelas, el fascinante mercado de la Vucchiria. Su nombre deriva del francés, boucherie, es decir carnicería.

Los puestos de fruta, pescado, carne, quesos, y gangas varias adquieren un halo mágico cuando cae la noche, junto a los puestecitos de pescado frito y el habitual humo blanco que desprenden las planchas.

El barrio de la Vucchiria es muy popular para salir de cañas o vinos por la noche, y luego enlazar con algún garito con música y copas. Aunque casi siempre la fiesta se acaba haciendo en la misma calle, donde está todo el mundo.
Uno de los lugares más conocidos es la “Taverna Azurra”, en la Via Maccherronai 15. Se identifica fácil porque su fachada es azul, como su propio nombre indica. Podrías echar la noche a base de grappa y conversación con medio Palermo que se pasa por ahí.

En esa zona es donde más motillos callejeras puedes ver, conducidas por los más jovencitos. Es muy normal que cada adolescente tenga una motocicleta. Y para sopresa de más de uno, ¡casi todas las mujeres también conducen moto! Y pueden llegar a ir 3 personas fácilmente y el perro entre los pies.

Otro mercado que es muy concurrido por los locales y nada turístico es el mercado de Ballarò. Los findes ponen mercadillos con antigüedades y cosas muy variopintas que tiene la gente en sus casas y lo sacan a vender. De noche hay ambientillo y muchas veces acude un paisano de ahí con su motocicleta con altavoz y pone siempre música de reggae, a cambio de unas monedas. Es ya famoso en toda la ciudad, se llama Edu pero se le conoce como el “negro de la motocicleta”. ¡No defrauda nunca!
Por último quiero destacar el impotente y lírico Teatro Massimo en la Piazza Verdi. Es el tercer teatro de ópera más grande de Europa y los cinéfilos no olvidarán las  últimas escenas del Padrino III grabadas en la escalinata y el teatro. Recomiendo visitarlo por dentro si no tienes ocasión de ver una ópera de Verdi que suelen tener. Pero si eres de las que le da pereza visitar monumentos, entonces te bastará con tomarte un rico café en la terraza que está en la misma plaza y que te brinda toda la vista del teatro, la gente por la plaza, las maravillosas palmeras y un atardecer que ni las postales superan. Una verdadera maravilla.
Y todavía quedan miles de más cosas que hacer y ver, pero si sigo, este artículo sería eterno.

¡Tendréis que ir a Palermo y descubrirlo!