Ve lo que todos ven, piensa lo que nadie piensa

“Me niego a pensar que aquellos dispuestos a destruir tienen más poder que los profesionales preparados para proteger”

T

oma riesgos, piensa en grande son las bases del liderazgo personal y profesional. Sacada de un libro de Robin Sharma, estas palabras han llegado a mi vida justo en el momento preciso. A pesar de ser esta mi filosofía de vida, y el patrón que podría describir mi recorrido, en ocasiones nos quedamos paralizados, y es necesario que nos den un chispazo para recargar la batería, volver a escuchar el motor en su máxima potencia y rodar con suavidad por la carretera del destino.

Mujer, veterinaria, emprendedora y luchadora por una causa aún no perdida: La conservación de la fauna salvaje y su medio. En medio de la destrucción de este maravilloso planeta tierra, donde todo parece caos; la paz y la perfección se encuentran en el equilibrio de la naturaleza. Este concepto que para muchos resulta utópico y lejano, es mi realidad diaria, realidad que os invito a conocer.

Fotografías de Fabiola Quesada ©

Vine a Sudáfrica hace ya ocho años, y conseguí crear el camino para quedarme realizando mis sueños. La frustración de no existir formación en medicina de fauna salvaje, la torné en una oportunidad creando Wild Spirit (thewildspirit.com), una empresa dedicada a la formación profesional de veterinarios internacionales, en medicina de la conservación. La posibilidad de trabajar de cerca con elefantes, jirafas, leones, y tantas otras especies emblemáticas de África no es solo una aventura, si no el darnos cuenta, que mucho más allá de su potencia y la mal entendida ferocidad, está una delicadeza exquisita y abrumadora fragilidad. Nuestro total desconocimiento los está llevando a enfrentase a la mayor extinción desde la era de los dinosaurios.

Pero mi inquietud me ha hecho no esperar a recibir a mis alumnos en Sudáfrica, si no a viajar por numerosos países dando charlas en conferencias y universidades. Tras clases magistrales e inspiradoras, siempre surgía la misma pregunta, “¿Como podemos ayudar?”.

Esto, junto al conocimiento de la falta de proyectos significativos en el terreno, me llevaron a mi actual proyecto: Wildlife Conservation Medicine Foundation (wildlifeconservatiomedicine.com). Los pilares de esta fundación, se basan en un concepto básico pero esencial “Me niego a pensar que aquellos dispuestos a destruir tienen mas poder que los profesionales preparados para proteger”. El 60% de las especies del planeta han sido destruidas en los últimos 100 años, a la vez que la población humana ha doblado su número en los últimos 20. Somos demasiados. Los últimos pronósticos para la humanidad y para el planeta no son nada alentadores. Sin embargo, ¿que pasaría si tornamos lo negativo en positivo? ¿Y si en lugar de ser demasiados solo destruyendo somos una mayoría protegiendo? En mi experiencia he conocido a numerosos profesionales y personas de buen corazón dispuestas a ayudar pero no saben como y han perdido la confianza en las ONG. Confianza que no les culpo pues hay numerosos proyectos no éticos. Aquellos que quieren implementar sus conocimientos, contactos o recursos en la conservación no encuentran el camino de hacerlo pues el sistema no está preparado para ello. ¿Y si conectamos profesionales con proyectos significativos en el terreno? Y si creamos la mayor red de profesionales dispuestos a dar reconocimiento y protección a la fauna salvaje a través de ciencia y acción? TOMA RIESGOS, PIENSA EN GRANDE. Warren Bennis, dijo que “El liderazgo es la capacidad de transformar visión en realidad”. Hoy WCMF es una realidad.

Fotografías de Fabiola Quesada ©

En este recorrido, como en cualquier otro, he encontrado obstáculo y dificultades, pero lo más decepcionante no han sido los pocos hombres que han intentado menospreciar, si no aquellas mujeres que lo han hecho por competición o inseguridad. Sin embargo en el polo opuesto he conocido a legiones de mujeres fuertes, encantadoras, determinantes y luchadoras que me han apoyado a cada paso del camino. Mujeres que no conocen un no por respuesta, que apuestan por impregnar de belleza cada trabajo, de alegría cada día y de esperanza este planeta al que tenemos la suerte de llamar hogar.

Y aquí estamos, cada uno de nosotros, con un poder incalculable en nuestra manos, con la capacidad de hacer nuestras vidas más felices, dar sentido a nuestro destino y razón a nuestro existir, con la posibilidad de llevar nuestros negocios, nuestros sueños y esperanzas allí donde deseamos “viendo lo que todos ven, pensando lo que nadie pensó”. Yo, por mi parte llevo a cabo una hermosa responsabilidad a la que os invito me acompañéis.